De esta manera, se puede precisar que las claves del éxito de las empresas que surgen al
amparo de sectores emergentes deben estar presididas por la profesionalización de la actividad
y la consecución de los siguientes objetivos:
1º. Introducción de la marca.
2º. Clara distinción en relación con la competencia.
3º. Contactos personales.
4º. Existencia de una demanda real.
5º. Desarrollo estratégico.
6º. Generación de confianza.
7º. Uso eficaz de la tecnología y de los recursos humanos.
8º. Relaciones con los clientes:
8.1. Transmitir lo que vendemos.
8.2. Satisfacer sus deseos y necesidades.
8.3. Respeto y consideración.
9º. Innovación continua.
10º. Organización flexible y eficaz, al mismo tiempo.
A la vista de cuanto antecede, hay que razonar que los factores que determinan la clave del
éxito de una empresa encuadrada dentro de los llamados sectores emergentes en poco se
diferencia de otras empresas, con excepción hecha de los clientes que pagan por la obtención
de sus productos o servicios.
En el contexto mundial y regional en el que nos movemos todo apunta a que en los próximos
años habrá que redefinir el entorno competitivo de muchas actividades, destacando sobremanera
sectores como son: la atención domiciliaria a la tercera edad, el medio ambiente, las
nuevas tecnologías de la comunicación.
No obstante, hay que considerar que, en estos precisos momentos, existe un elemento discordante
añadido que viene determinado por la desconfianza existente en el mercado, lo
que obligará a las empresas a emprender decididas actuaciones tendentes a romper esa
suspicacia para que, en definitiva, se puedan llevar a buen término las nuevas oportunidades
que brindan los sectores emergentes.
Tampoco se puede obviar el papel decisivo que les corresponde desarrollar a las Administraciones
Públicas en el terreno de la cooperación, y la dinamización en la puesta en
funcionamiento de las empresas. La interrelación de lo público y lo privado se muestra como
un elemento esencial en la mejora de los mercados y cuyo éxito ha quedado demostrado en
otras latitudes, mediante la puesta en marcha de una política en la que se han conjugado a
la perfección la creación de grandes infraestructuras, la atracción de clientes a la zona, la
formación simultánea de actividades principales y paralelas, así como la difusión y publicidad
de actividades de los expresados sectores emergentes.
De igual forma, no resulta cuestionable, en modo alguno, que el desarrollo económico y social
de una determinada región se obtiene por medio de la actuación conjunta de los agentes
económicos, políticos y sociales que en ella concurren y que tiran del carro en una misma
dirección y al mismo tiempo.
Todos estos son elementos que deben ayudar a proyectar un futuro esperanzador en el
mundo empresarial a los que habrá que unir la calidad en el servicio y la regeneración de la
confianza de los futuros clientes que se verán impulsados a demandar productos y servicios
provenientes de los denominados sectores emergentes.