Debemos partir de la idea de las virtudes que debe aglutinar, a nuestro modo de ver, un buen
emprendedor:
1º. Valentía.
2º. Dinamismo.
3º. Autoconfianza.
4º. Creatividad.
5º. Visión de futuro.
6º. Seriedad.
7º. Asunción de riesgos.
8º. Innovación.
9º. Autocrítica.
10º. Capacidad para delegar.
Asimismo hay que tener en cuenta que la economía real del momento está introduciendo
factores que se están mostrando como diferenciadores y decisivos de cara al futuro, como
está ocurriendo con la propia clase trabajadora. Aquel concepto del trabajador de antaño se
está mostrando cada vez más obsoleto y para ello el mundo actual le exige una mejora conti
nua en el desarrollo de sus conocimientos y habilidades. Así, para encontrar un trabajo deberá
demostrar de manera permanente sus cualidades y preparación, toda vez que nadie podrá
asegurarle que el empleo de futuro lo será de por vida, siendo más que posible, incluso, que
tenga que cambiar los hábitos en el sentido de que ese trabajador deba plantearse, cada vez
más, la necesidad de convertirse en empresario, creando su propio negocio. El nuevo perfil
del trabajador está dando lugar a la concepción de un nuevo esquema del mundo laboral que
viene impuesto por la flexibilización que demandan las empresas a través de la subcontratación
de pequeños empresarios, lo que en muchos rincones del globo está dando lugar a la
aparición de empresas-domicilio. Empresas que nacen bajo la batuta del autoempleo para
resolver las necesidades que demandan otros emprendedores que a su vez se han percatado
que no necesitan para el desarrollo de sus actividades la creación de grandes estructuras.
Es pacífico admitir, en estos precisos momentos que, después de la crisis económica y financiera
global que venimos padeciendo, ya nada será igual. Que el mundo debe dar un importantísimo
giro, es algo incuestionable. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo
y empresarial, es una evidencia; la aparición de nuevas estructuras familiares, también han
contribuido a ese cambio; el acercamiento del mundo rural al urbano y la aparición de nuevos
comportamientos sociales se han mostrado como decisivos de cara a otro tipo de enfoques.
Las nuevas fórmulas empresariales no se van a hacer esperar demasiado. La nueva concepción
de la empresa como grupo interrelacionado ya es una realidad. Los empresarios que
se enlazan para la consecución de un fin común, han dejado fuera de juego al denostado
concepto tradicional de la empresa como mero instrumento de producción, para así pasar
a acometer otras funciones como serían la innovación y la solución de problemas para sus
clientes. El futuro pasa, necesariamente, por ganarse la confianza de los demandantes de
sus productos o servicios y ante este panorama ocupan especial relevancia: el marketing, la
información y las nuevas tecnologías.
De esta manera, la creatividad va a ocupar un papel relevante de cara al desarrollo de nuevas
actividades que las diferencien de las que ya conocemos y al mismo tiempo el hombre actual
demanda más tiempo para el ocio y el esparcimiento, lo que está generando la aparición de
novedosas actividades relacionadas con la cultura, la salud, el turismo, los balnearios, etc.,
Por ello, junto a los denominados diecinueve YACIMIENTOS DE EMPLEO que así fueron
bautizados en sede de la Unión Europea, en estos momentos se perciben en el horizonte
otros NUEVOS SECTORES EMERGENTES que sin ningún género de dudas vendrán a complementar
a los anteriores.