Definimos al trabajador autónomo como aquella persona física que ejerce de forma habitual,
en nombre propio, por sí mismo o por medio de representante, una actividad empresarial,
profesional o económica, a título lucrativo, sin que exista sujeción por ello a un contrato
de trabajo y a pesar de utilizar el servicio remunerado de otras personas a su cargo.
Tras esta definición, conviene resaltar un aspecto fundamental: para que un extranjero
pueda convertirse en trabajador autónomo, ha de tramitar un permiso de residencia y
trabajo. Ahora bien, si el ciudadano extranjero se encontraba en nuestro país trabajando
por cuenta ajena, y decide establecerse como trabajador autónomo, será él mismo quien
deba tramitar la solicitud de una autorización de trabajo y residencia por cuenta propia de
la misma vigencia que correspondería si se hubiera solicitado la renovación del permiso
de trabajo.
Si el trabajador se encuentra en el extranjero, y desea establecerse como trabajador por
cuenta propia en España, deberá presentar la solicitud de autorización de residencia y trabajo
por cuenta propia, en modelo oficial, ante la Oficina Consular española correspondiente
a su lugar de residencia. Además deberá aportar diversa documental, como una copia
del pasaporte, un certificado de antecedentes penales, certificado sanitario, los distintos
certificados que acrediten la titulación de la profesión que pretende ejercer en su caso,
acreditar que posee una suficiencia económica acorde con la inversión que pretende realizar,
y presentar un proyecto indicando la actividad económica que va a ejercer, la viabilidad
de la misma, y en su caso, los puestos de trabajo que pretende crear en nuestro país.
En la actualidad, si contemplamos las empresas creadas en nuestro territorio, regentadas
por inmigrantes, observamos que tienden a saturarse. Esto es debido en la mayoría de
los casos a que los negocios que establecen ofrecen actividades similares, y que además
suelen concentrarse en un mismo entorno geográfico, y buscan básicamente su clientela
entre la población inmigrante.
Centrándonos en datos estadísticos, observamos que el número de trabajadores autónomos
extranjeros, al igual que los autónomos españoles, se ha reducido considerablemente
debido a la actual crisis económica en la que nos encontramos inmersos. Así, tras observar
los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística observamos que el número de
trabajadores autónomos extranjeros afincados en nuestro país disminuyó el pasado año
en casi 2.000 personas, situándose actualmente en los 221.609 trabajadores autónomos,
datos a 31 de diciembre de 2008.
Como vemos los datos no son muy alentadores, aun así, la Junta de Andalucía aprobó
el pasado 23 de marzo un programa de incentivos para la creación, consolidación
y modernización de iniciativas emprendedoras del trabajo autónomo, efectuándose las
convocatorias para el período 2009-2013. A estas ayudas podrán acceder tanto el trabajador
autónomo nacional como extranjero, siempre y cuando las soliciten cumpliendo los
trámites y requisitos.