El concepto conciliación trabajo-familia se ha entendido de múltiples y diversas maneras.
Conciliación, en sentido estricto, se refiere a la compatibilización de los tiempos dedicados
a la familia y al trabajo. Pero en un sentido amplio, hace referencia al desarrollo
pleno de las personas en el ámbito del trabajo, afectivo, familiar, personal, de ocio, estudio
e investigación, y a disponer de tiempo para uno mismo. Conciliar, significa, por tanto,
mantener el equilibrio en las diferentes dimensiones de la vida con el fin de mejorar el
bienestar, la salud y la capacidad de trabajo personal.
Conciliación en un sentido amplio, hace referencia al conjunto de medidas tendentes a
paliar las dificultades que, la dicotomía entre la vida laboral, y la vida personal y familiar
presenta. Es un tema que no se agota en el cuidado de menores, personas mayores, enfermas
o con discapacidad, porque la persona realiza su vida de diversas formas y no sólo
en familia. La conciliación hace referencia a la posibilidad de gestión del propio tiempo,
(como es el caso de los autónomos), y la del trabajador. De ahí que hablar de conciliar
supone enfrentarnos a un problema, no sólo de cantidad de tiempo, sino también la forma
de distribuir el tiempo.
A veces, los empresarios y autónomos, pueden ver la conciliación como algo ajeno a su
empresa y piensan que la conciliación de la vida laboral, familiar y personal es un asunto
privado de sus trabajadores y que, en caso de mezclarse lo familiar y personal con el terreno
laboral lo único real para la empresa es que les supondría un coste. Este pensamiento,
está muy extendido, ya que la conciliación, de forma errónea, se relaciona directamente
con temas como el absentismo, las bajas, la renuncia a puestos de trabajo....
Los objetivos, de conciliar la vida de los trabajadores, se relacionan directamente con una
mayor productividad, ya que como es sabido, la productividad del trabajador se puede
ver afectada por múltiples variables, entre las que se encuentran las relacionadas con la
calidad de vida del trabajador, el esfuerzo y la dedicación a la empresa.
En este sentido, el efecto de las políticas de conciliación en la productividad de la empresa
deriva, al menos en parte, del hecho de que se reduce la rotación, la sustitución y la
reincorporación. Así, cuanto más específica sea la cualificación, formación y experiencia,
mayor coste tendrá para la empresa que los trabajadores se ausenten del trabajo para
atender a sus necesidades familiares, o incluso renuncien a su empleo para dedicarse
plenamente a tales tareas.
Por ello, presentamos un esquema de los posibles objetivos que se pueden llevar a cabo
implantando unas medidas flexibilizadotas en las empresas:
La empresa consigue:
- Que se amplíe al máximo la capacidad de trabajo de los empleados.
- Que se sientan implicados en los objetivos empresariales.
- Que disminuyan los conflictos laborales.
- Que se reduzcan las bajas por enfermedad.
- Que se reduzca el absentismo laboral.
- Que mejore la lealtad hacia la compañía.
- Que mejore el índice de productividad de la plantilla.
- Que no solucionen desde el trabajo sus asuntos particulares.
- Que se reduzcan los costes de formación, pero que mejore la formación del
trabajador.
Asimismo, habrá que tener en consideración a lo largo de la presente guía una serie de palabras
claves, como son, flexibilidad, productividad, costes, mejoras, equidad, seguridad,
negociación colectiva, conciliación.