Las medidas de conciliación deben procurar la igualdad de oportunidades para todos,
evitar situaciones de discriminación y hacer que todo el personal con independencia de
su sexo o situación familiar, sepa que puede desarrollar su carrera profesional porque se
valorará su trabajo y no las horas de permanencia en la empresa.
Es aconsejable que las medidas de conciliación se adapten a las personas trabajadoras y
a sus distintas realidades familiares y personales, atendiendo siempre a las características
y posibilidades de la empresa.
Se propone además, que estas medidas de conciliación no olviden unos de los conceptos
básicos, LA FLEXIBILIDAD, teniendo en cuenta que cada colectivo tiene unas necesidades
propias y unas preferencias en materia de conciliación.
Las empresas las constituyen las personas que la forman; por tanto, personas equilibradas
crean empresas saludables y clientes satisfechos, y la experiencia nos ha demostrado
que invertir en la creación de entornos de trabajo saludables donde la conciliación es una
realidad aumenta los beneficios y reduce los costes, y esto se traduce en un aumento de
la productividad y la competitividad de la empresa.
Estas medidas podemos subdividirlas en dos categorías:
- Medidas Legales.
- Medidas Convencionales.