En Andalucía, la política de conciliación propiamente dicha es relativamente reciente y se
enmarca dentro de la Ley de Igualdad. Concretamente en la Ley 12/2007, de 22 de marzo,
para la Promoción de la Igualdad de Género en Andalucía, se ha reconocido de forma
explicita el derecho a la conciliación de los hombres y las mujeres mediante la reforma
del Estatuto para Andalucía, se ha establecido en su artículo 168, “La Comunidad Autónoma
impulsará políticas que favorezcan la conciliación del trabajo con la vida personal
y familiar”.
Cada empresa es un micromundo, y en ese micromundo, es el que determina que el
tamaño incide en el tipo de medidas que se pueden adoptar para favorecer la conciliación.
La diferencia fundamental estriba en las posibilidades que tiene cada tipo de empresa de
sustituir a trabajadores/as, ya sea a través de turnos o de recortes de jornada.
En el caso de las pequeñas y micro-empresas cada persona es vital para el funcionamiento,
ya que los equipos son pequeños. En el caso de la gran empresa es más fácil sustituir
a trabajadores/as y adaptar horarios teniendo perfiles que pueden sustituir a otros. Este
hecho es determinante a la hora de planificar cambios y escoger medidas para ponerlas
en marcha.
Sin embargo, la PYME cuenta con el elemento de la flexibilidad como su principal característica
favorecedora de la conciliación.
Estas políticas requieren tiempo y energía a las organizaciones. La clave del éxito no está
únicamente en la implantación de medidas de conciliación, es imprescindible saber gestionar
la flexibilidad y la conciliación.
Para la correcta planificación, diseño y posterior implantación de un plan de conciliación e
igualdad es necesario prestar atención a las siguientes cuestiones:
1. Flexibilidad horaria.
2. Utilizar las nuevas tecnologías como apoyo.
3. Igualdad de oportunidades.
4. Sensibilizar y formar al personal de la empresa.
5. La comunicación entre los agentes intervinientes.
6. Desarrollo profesional de la mujer.
7. Que el personal directivo de ejemplo.
8. Dar la posibilidad al personal que participe en la creación del Plan.
La pregunta es ¿cómo se pueden implantar las medidas para la conciliación?
Desde la Junta de Andalucía se impulsa su implantación, ya sea mediante subvenciones
como la que establece la Orden de 15 de marzo de 2007 o mediante premios, como el
que concede los Premios Andalucía-Concilia para proyectos innovadores en conciliación
laboral, las políticas conciliadoras de las empresas.
¿De qué forma puede una empresa apoyar la conciliación laboral y familiar?
Debe comenzar conociendo las necesidades de los empleados, modesta y cuidadosamente.
Un experimento fallido puede ser mucho más dañino a largo plazo, que no hacer nada.
Conviene asegurarse que todos los grupos de interés estén involucrados.
Es por ello que, aunque existen otros sistemas de implantación de planes de conciliación,
o planes de igualdad, se podría seguir, para la implantación de plan de conciliación en la
empresa cinco pasos básicos, y que consistentes en:
Primer Paso: que sean los empresarios o los directivos de ellas, las personas que se
comprometan, ya que es beneficioso para todos.
Segundo Paso: realizar un diagnostico previo de la empresa, conociendo las necesidades
que existen, las herramientas que se tiene a mano o las prioridades de conciliación que
tienen los trabajadores.
Tercer Paso: que haya una integración total a la hora del diagnostico, y de la decisiones a
tomar. Es fundamental informar a los empleados de los beneficios disponibles y explicar
qué opciones han sido implementadas incluyendo los resultados esperados.
Cuarto Paso: establecer tu “plan de conciliación”. Como bien sabemos, la capacidad y
el volumen de cada empresa importa, de esta forma, si eres una empresa muy pequeña,
concierta algún acuerdo en red con empresas similares a la tuya para establecer un “plan
conjunto” (guarderías compartidas, turnos flexibles...) o para contratar un servicio temporal
de asesoramiento para la integración de medidas de conciliación, como pueden ser
empresas de recursos humanos.
Quinto Paso: realizar un control de la eficacia del plan diseñado, además de cada cierto
tiempo realizar un diagnostico de las posibles variables de tus trabajadores.